¿Cómo llegar?: en la misma Plaza de España, en unas escaleras que bajan, encontramos las ruinas del castillo de San Cristóbal.
Descripción: La construcción, que da nombre a la calle castillo, fue reencontrada en el transcurso de las obras de reforma de la Plaza de España, habilitando el lugar para su visita. Además han realizado un pequeño museo donde se hablan de los diferentes castillos de defensa que existen en la isla.
Lo más llamativo es, por supuesto, el cañón tigre. Un cañón de bronce que según cuentan, fue el que le amputó el brazo al pirata Horatio Nelsón (http://es.wikipedia.org/wiki/Ataque_a_Santa_Cruz_de_Tenerife_(1797) )
Curiosidades: Seguramente te has preguntado que es la linea que se adentra en “la charca” de la Plaza de España, esta franja negra dibuja el contorno de una de las esquinas del castillo, del que aún se pueden ver en pie los muros en este espacio.
Opinión personal: Un espacio curioso, didáctico, que se puede visitar mientras damos un paseo por la capital de forma gratuita.
Nació en Burnham Thorpe (Norfolk). Es el más amado de los héroes navales de Gran Bretaña. Dotado de un genio táctico insuperable, del don del mando y de espíritu de servicio a su país. Su padre era pastor en la parroquia de local. Al cumplir 12 años dejó la escuela y se enroló en el Raisonable, buque de vigilancia del río Támesis, que estaba mandado por su tío materno, Maurice Suckling.
Ya en su juventud había visto mucho mundo. Había realizado una travesía a las Indias Occidentales, más tarde se había unido a una expedición polar que dirigía Constantine Phipps y, por fin, había estado más de dos años navegando en aguas del Lejano Oriente. Su fragata entró en combate a la altura de la costa india con un navío al servicio de Tipu Sahib de Mysore, con el que Gran Bretaña se hallaba en guerra. De vuelta al hogar, enfermo de fiebres, pronto se recobró y fue promovido al grado de teniente (1777). Durante la Guerra de Independencia norteamericana sirvió, en las Indias Occidentales a bordo del Lowestoft y allí obtuvo rápido ascenso.
Santa Cruz, 25 de julio de 1797
Las tropas &c. pertenecientes a S.M. Británica serán embarcadas con todas sus armas de toda especie, y llevarán sus botes si se han salvado; y se les franquearán los demás que se necesiten, en consideración de lo cual se obligan por su parte a que no molestarán el pueblo de modo alguno los navíos de la Escuadra Británica que están delante de él, ni a ninguna de las Islas en las Canarias, y los prisioneros se devolverán de ambas partes.
Dado bajo mi firma y sobre mi palabra de honor
Samuel Hood
Ratificado por
T.Troubridge, Comandante de las tropas Británicas.
Carta de Nelson a Antonio Gutiérrez:
Theseus, en las afueras de Tenerife, 26 de julio de 1796 (error de fecha)
No puedo separarme de esta isla sin da a V.E. las más sinceras gracias por su fina atención para conmigo, y por la humanidad que ha manifestado con los heridos nuestros que estuvieron en su poder, o bajo su cuidado, y por la generosidad que tuvo con todos los que desembarcaron, lo que no dejaré de hacer presente a mi Soberano, y espero con el tiempo poder asegurar a V.E. personalmente cuanto soy de V.E.
obediente
humilde servidor
Horacio Nelson
Contestación de Antonio Gutiérrez a Nelson:
Muy Señor mío, de mi maior atención: Con mucho gusto he recibido la muy apreciable de V.S. efecto de su generosidad y buen modo de pensar, pues de mi parte considero que ningún lauro merece el hombre que sólo cumple con lo que la humanidad le dicta, y a esto se reduce lo que yo he hecho para con los heridos y para los que desembarcaron, a quienes devo de considerar como hermanos desde el instante que concluyó el Combate. Si en el estado a que ha conducido a V.S. la siempre incierta suerte de la Guerra, pudiese yo, o qualquiera de los efectos que esta Ysla produce, serle de alguna utilidad o alivio, ésta sería para mí una verdadera complacencia, y espero admitirá V.S. un par de limetones de vino, que creo no sea de lo peor que produce. Seráme de mucha satisfacción tratar personalmente quando las circunstancias lo permitan, a sugeto de tan dignas y recomendables prendas como V.S. manifiesta; y entre tanto ruego a Dios guarde su vida por largos y felices años.
Santa Cruz de Tenerife 25 de julio de 1797
B.L.M. de V.S. su más seguro atento servidor.
Dn. Antonio Gutiérrez
Un disparo del cañón Tigre le hace perder un brazo:
En el Museo Militar de Almeida, donde se exhiben los objetos y documentos más destacados relacionados con la épica jornada del 25 de julio de 1797 en Santa Cruz de Tenerife, ocupa un lugar principal un cañón de bronce, fundido en Sevilla en el año 1768, de 134 mm. de calibre y de unas dos toneladas de peso. Su nombre es Tigre. Está perfectamente conservado y en condiciones de hacer fuego. La tradición le atribuye el disparo que causó la grave herida que dejó manco a Horacio Nelson y el hundimiento del cúter Fox, en el que se encontraban oficiales y soldados escogidos.
En el Museo Militar de Almeida, donde se exhiben los objetos y documentos más destacados relacionados con la épica jornada del 25 de julio de 1797 en Santa Cruz de Tenerife, ocupa un lugar principal un cañón de bronce, fundido en Sevilla en el año 1768, de 134 mm. de calibre y de unas dos toneladas de peso. Su nombre es Tigre. Está perfectamente conservado y en condiciones de hacer fuego. La tradición le atribuye el disparo que causó la grave herida que dejó manco a Horacio Nelson y el hundimiento del cúter Fox, en el que se encontraban oficiales y soldados escogidos.
La víspera del ataque se abrió una tronera en el muro del castillo de San Cristóbal donde se colocó un cañón a baja altura para dificultar el desembarco inglés en la playa que separaba este castillo del de San Pedro.
Es posible que, como indica la tradición, se tratara del cañón Tigre, pero es un hecho indemostrable ya que eran numerosos los cañones que en fuego cruzado, intentaban impedir el acceso inglés a la playa y al muelle.
Exposición de hechos de Francisco de Tolosa:
Algunos de los comandantes de las baterías de Paso Alto, San Miguel, San Antonio y San Pedro se disputaban la gloria del acierto de haber echado a pique al citado cúter. El afirma que el castillo de San Pedro, que estaba bajo su mando y que era el más inmediato al muelle, fue el primero que avistó a la embarcación inglesa y que avisó a las demás fortalezas con un cañonazo que le disparó. Este dato es muy importante y probablemente exacto, porque nadie lo rectificó con posterioridad.(Juan Arencibia)
Algunos de los comandantes de las baterías de Paso Alto, San Miguel, San Antonio y San Pedro se disputaban la gloria del acierto de haber echado a pique al citado cúter. El afirma que el castillo de San Pedro, que estaba bajo su mando y que era el más inmediato al muelle, fue el primero que avistó a la embarcación inglesa y que avisó a las demás fortalezas con un cañonazo que le disparó. Este dato es muy importante y probablemente exacto, porque nadie lo rectificó con posterioridad.(Juan Arencibia)
las cuatro referidas baterías empezaron a un tiempo un fuego tan vivo y tan unido, que al momento el mar se tragó al cúter y por consiguiente las cuatro baterías fueron las que le echaron a pique, porque un solo cañonazo, dos, tres o cuatro de una batería, no lo habrían destruido con tanta prontitud. (Francisco de Tolosa. Capitán de los artilleros provinciales)
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